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Una utopía serrana en el Uruguay del Siglo XX

29 mar
2 min de lectura

Actualizado: 20 ago



Villa serrana surge en la década de 1940 en un contexto donde el turismo en Uruguay comenzaba a consolidarse como práctica social. Mientras la costa se desarrollaba con una lógica más urbana y balnearia, este proyecto propuso algo distinto: llevar la experiencia turística hacia el interior más profundo, pero sin replicar modelos existentes.


Impulsada por Julio Vilamajó, la villa no fue pensada como un simple loteo de terrenos, sino como un "experimento": un lugar donde el paisaje serrano no fuera transformado de forma agresiva, sino interpretado de forma consciente.


Decisiones que construyen territorio


Lo que hace singular a Villa Serrana no es solo su enclave en el Departamento de Lavalleja, sino las decisiones que le dan forma:


  • Trazado orgánico: los caminos no responden a una grilla, sino que siguen la lógica de la topografía del lugar.

  • Implantación cuidadosa: las construcciones se adaptan a la pendiente, evitando imponerse sobre el terreno.

  • Materialidad coherente: piedra y vegetación refuerzan la idea de continuidad con el entorno.

  • Puntos de observación: el paisaje no solo se recorre, también se encuadra.


En tal sentido, el territorio deja de ser soporte, pasando a transformarse en parte activa del proyecto.


El paisaje como experiencia dirigida


Ventorrillo de la Buena Vista
Ventorrillo de la Buena Vista

Un elemento y ejemplo central de esta lógica es el Ventorrillo de la Buena Vista. Su ubicación no responde al azar: se ubica en un punto donde la relación entre altura, horizonte y profundidad genera una experiencia visual tan específica como única, revelando una idea clave: en Villa Serrana, la experiencia del visitante también fue pensada y diseñada. Por tanto, no se trata solamente de qué es lo que se construye, sino de qué se ve, desde dónde y en qué momento.


Claves para leer Villa Serrana


Recorrer Villa Serrana implica cambiar la forma habitual de mirar el territorio. Aquí van algunas claves para interpretarla:


  • No buscar centralidades: el recorrido es disperso y progresivo.

  • Prestar atención a los caminos: en ellos está la lógica del proyecto.

  • Detenerse en los miradores: ahí se revela la intención original.

  • Entender las construcciones como parte del paisaje, no como objetos aislados.


Una forma distinta de habitar


Villa Serrana propone una relación más lenta y consciente con el entorno. Frente a modelos turísticos más intensivos, aquí la experiencia se construye desde la contemplación, el recorrido y la integración con la naturaleza. Por tal motivo, no se trata solamente de un destino, sino de una forma de pensar el territorio.


Para finalizar


Leer Villa Serrana es entender que el turismo también puede ser una herramienta de proyecto; que el paisaje no es algo que tiene que dirimirse entre el preservar o el explotar, sino también como un entorno que puede interpretarse, diseñarse y vivirse de manera consciente.


Nivel de Lectura: 🟢 Esencial


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